
Como un mágico desierto se extiende sobre el Atlántico, Fuerteventura. Una isla donde se vive el efecto de la luz entremezclada con los tonos azules y verdes del mar, el color arcilla y las calizas claras. Donde la Naturaleza se muestra irreal y sosegada con dunas, palmerales y diversos recordatorios de la vegetación africana.
Fuerteventura... para ver la calma y vivir la tranquilidad.
Tanto en la costa oriental como en la occidental hay playas de arena blanca de varios kilómetros de longitud, que abrazan un interior lleno de peculiaridades. Desde que los volcanes se sumergieron en un ensueño eterno y el calor irradia silencio, en Fuerteventura, isla de color ocre, se respira espiritualidad y soplos divinos.
